Calculadora de intereses de demora de facturas impagadas
El cálculo de intereses de demora indica cuánto suma una factura impagada entre profesionales una vez vencida: intereses proporcionales al retraso más la indemnización fija de 40 euros. Lo que más mueve el resultado es el tipo anual aplicado, que el contrato puede fijar y el tipo legal no siempre refleja.
Cómo se calcula la deuda por demora
El cálculo se hace en tres pasos que se aplican en este orden. Primero se parte del importe de la factura vencida y no pagada. Segundo, se aplica el tipo anual a ese importe y se reduce de forma proporcional a los días de retraso: importe × tipo × días ÷ 365. Los días corren desde el vencimiento, no desde la fecha de emisión. Tercero, se suma la indemnización fija de recobro de 40 euros prevista por el código de comercio, que no depende ni del importe ni de los días. Cualquier otro importe adicional debido se añade al final del total.
El tipo merece atención especial. Por defecto es el tipo legal, que sigue el tipo director del BCE y cambia dos veces al año, pero un contrato puede nombrar el suyo. Por eso un mismo retraso puede dar cifras distintas según el documento que lo rija.
Qué factores mueven el resultado
Tres variables mueven la cifra, y no pesan igual. El tipo y los días actúan de forma lineal: duplicar uno duplica los intereses. La indemnización de 40 euros, en cambio, no cambia con ninguno de los dos.
Ejemplo con una factura de 8 000 euros y 60 días de retraso. Con un tipo del 10 %, los intereses son 8 000 × 0,10 × 60 ÷ 365, es decir 131,51 euros, y con los 40 euros el total a reclamar es 171,51. Con un tipo del 5 %, los intereses bajan a 65,75 y el total a 105,75. Misma factura, mismo retraso, 65,76 euros de diferencia solo por el tipo.
En una factura pequeña ocurre lo contrario: sobre 500 euros, 30 días y un 10 %, los intereses son 4,11 euros y la indemnización fija representa casi todo el total.
El error de usar un tipo desactualizado
Un error clásico es usar un tipo sin comprobar de dónde viene. Si el contrato fija uno, ese es el que cuenta; si no, el tipo legal sigue al BCE y cambia dos veces al año, así que una cifra copiada de un cálculo anterior puede estar desfasada. Con el ejemplo anterior, equivocarse entre un 10 % y un 5 % supone 65,76 euros sobre 8 000 euros en 60 días: reclamar de menos es renunciar a ese dinero, y reclamar de más abre una discusión con el deudor que retrasa el cobro.
Hay otros dos descuidos. Uno es contar los días desde la fecha de emisión en lugar del vencimiento, lo que infla los intereses. El otro es olvidar los 40 euros o tratarlos como si sustituyeran a los intereses, cuando son una partida distinta. El resultado de esta página es una estimación para preparar la reclamación, no una liquidación definitiva.
Preguntas frecuentes
¿Qué tipo de interés se aplica si el contrato no dice nada?
Se aplica el tipo legal, que sigue el tipo director del BCE y se revisa dos veces al año. Lo prudente es tomar el tipo vigente durante el periodo de retraso, no el de hoy si la factura venció hace meses. Si el contrato sí fija un tipo, ese sustituye al legal en el cálculo.
¿Los 40 euros de indemnización se suman a los intereses?
Sí. Son una partida independiente: un importe fijo de recobro que se añade a los intereses, sin depender del tamaño de la factura ni de los días de retraso. Si los costes reales de cobro fueran superiores, esa diferencia se justifica aparte como importe adicional y no se mezcla con los 40 euros.
¿Desde qué día se cuentan los días de retraso?
Desde el vencimiento de la factura, es decir, la fecha límite de pago pactada o aplicable, y no desde el día en que se emitió. Contar desde la emisión suma días en los que el deudor todavía no estaba en mora y produce una cifra de intereses más alta de lo que corresponde.
¿Compensa reclamar intereses en una factura pequeña?
Sobre una factura de 500 euros con 30 días de retraso y un tipo del 10 %, los intereses son 4,11 euros; con la indemnización fija, el total a reclamar es 44,11. Los intereses apenas pesan, pero los 40 euros sí. Conviene comparar ese total con el esfuerzo de reclamarlo antes de decidir.
